XVª
Entrega Premios Trayectoria APA 2015
Artes Visuales: Jorge Demirjian
Hemos podido
apreciar la extensa carrera de nuestro homenajeado,
Jorge Demirjian, figura inevitable en el panorama de la
pintura argentina. Intentaré, muy brevemente, enfocarme
sobre la vida del hombre, autodidacta, docente y
melómano declarado.
Demirjian nace
en el hogar de un padre armenio, producto de la
diáspora, Manuel, quién arriba al país en 1930. La
madre, Siramoush, muy enamorada de un violinista en su
Armenia natal, finalmente rumbea con la música a otra
parte y desembarca en la Argentina. El matrimonio tendrá
dos hijos, Jorge y Raquel, quienes pronto se inclinarán
por el aprendizaje del violín y el piano.
El pequeño
Jorge empieza pintando a la acuarela, con témpera. Su
primer trabajo fue un oso polar en blanco y negro, me
cuenta con tierna recordación. Copiar láminas con un
pintor del barrio se convertirá en su pasión cotidiana y
a los 20 años, finalmente se zambulle en el arte con
seriedad.
Conoce a
Emilio Pettorutti, con cuyas premisas no concuerda. Un
mes con Horacio Buttler, profundo conocedor del color,
le abre nuevos horizontes cromáticos. Convive en una
pensión de Belgrano, con jóvenes artistas. Avidos de
modernidades, la convivencia se produce en un clima de
constante intercambio y productivo “espionaje” mutuo.
En 1960, viaja
a Francia, becado por el FNA. En sus viajes empieza a
vislumbrar muy claramente las palabras de Karl Jung:
aquel que mira afuera sueña, quien mira en su interior
se despierta. Demirjian mira, aprende, analiza y pinta.
Su primer encuentro con la obra de Picasso lo deja
indiferente, se impacta frente a la obra del romántico
Delacroix. La vida en París se torna áspera. Por raras
circunstancias de la vida logra ser becado para Italia,
país que recorre alegremente con su flamante Vespa. Es
apoyado con generosidad por Santiago Cogorno, pintor
italiano que residiera entre nosotros. Empieza a pintar
en un taller en Milán, expone y logra vender. Falta el
moño y un encuentro con Sofía Loren. En el año 64
volverá a residir en Francia por tres años, realiza
importantes exposiciones, se empapará con los grandes
maestros y se deleitará con la solidez de las pinturas
de Cézanne. A través del poeta y crítico de arte Michel
Tapié, inventor del término informalismo, conoce una
serie de personajes excéntricos y particulares cómo el
bon vivant Roland Penrose, sobrino de Toulouse Lautrec o
al elegante arquitecto Erñio Goldfinger. Este caballero,
miembro de la Royal Academy, resultó ser el hermano
bueno del personaje de la película de James Bond y le
brinda su generosa ayuda con motivo de su posterior
viaje a Londres.
De retorno al
país, el muy influyente crítico e impulsor de la
vanguardia, Jorge Romero Brest se interesa por su obra y
lo hace partícipe de importantes exposiciones. El
crítico, además de haber sido Director del Museo Nac. De
Bellas Artes y Director del Instituto di Tella, es el
autor de la lapidaria frase que atronó cómo una bomba en
el ambiente plástico:“la pintura ha muerto”. Los
pintores respondieron con sus trabajos, si bien la dura
sentencia podría ser analizada bajo otras perspectivas.
El Instituto era manejado por un reducido grupo de
personas muy eficientes, entre las cuáles se encontraba
Evangelina Popolisio, secretaria trilingüe y mujer de
exquisita sensibilidad, según palabras de Jorge, su
marido. El romance estaba cantado, al cabo de unos años
nacían un varón y una niña. En 1972 el matrimonio viaja
a Londres, el artista expone en prestigiosos lugares,
realiza experiencias gráficas y cursa un posgrado en la
Slade School of Fine Arts. Conoce al famoso pintor
Francis Bacon - que influenció una gran cantidad de
artistas argentinos - pero encuentra su expresión
plástica “demasiado enfermiza.”
De vuelta a
la Argentina, en medio de las dramáticas turbulencias
que se avecinaban, por decisión propia, la familia
emigra. Años de doloroso trasplante, desgarro y
nostalgia. Con el retorno en 1980, pronto aparecerá el
esperanzador horizonte de la democracia, alegría que se
advierte también en la paleta y la temática del pintor.
En este
apretado compendio me quiero detener en los años 70 al
74 cuando pinta la Serie de los atletas, referencia
inevitable en la vasta obra del artista. Tema muy
extraño para una persona absolutamente indiferente al
deporte, haciendo correr a sus personajes en una carrera
de vallas. Que pasa con estos eternos navegantes del
espacio, luchando contra las vallas como si fueran los
obstáculos eternos de la vida? En las grandes telas las
figuras se fragmentan, se desdoblan, se ocultan, como
suspendidas van corriendo en un infinito. El filósofo
francés Baudrillard, en sus interesantes reflexiones
sobre la fotografía, - muy válidas en este caso para la
pintura - dice: sean cuales sean la velocidad y el ruido
que lo rodean, la foto devuelve el objeto a la velocidad
y al silencio. La poderosa y muy recordada iconografía
de estos cuadros está en un valioso silencio, sus
atletas siguen corriendo en el silencio de la tela,
dejando huellas imborrables en el arte argentino.
Para concluir,
les diré, que el artista se confiesa gestual, con acento
en la espontaneidad, apuesta al vigor y al orden no
carentes de belleza. Sus formas respiran cierta aridez y
síntesis, sostenidos por el trazo ancho y rotundo de sus
dibujos. Según me comenta, es un vuelo de inspiración
hacia los maravillosos mosaicos de Rávena. Disfruta del
acto artesanal, en un susurro casi musical de la
herramienta con la tela. Sus cuadros, con pinceladas
frescas que parecen no haber sido terminadas, expresan
reiteradas metáforas y simbolismos con obsesivas
fragmentaciones nacidas de su voluntad plástica y sin
duda alguna de su inconsciente. Se me ocurre que en la
soledad de su taller acepta con cierta resignación y
dolor, que el mundo de sus personajes no es más que un
idilio de verano sostenido por el vacío de la tela. Sabe
que el acto de pintar es una pelea despareja, pero
siempre amorosa y necesaria.
En una
magnífica retrospectiva que el artista presentara hace
poco en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta,
pudimos apreciar y valorar una notable trayectoria y la
búsqueda de nuevos caminos. El arte argentino y los
amantes del arte le expresamos un cálido y afectuoso
reconocimiento.
Ladislao
Magyar
|